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Afganistán: Lapidan hasta la muerte a una mujer adúltera29 /4
/ 2005
Una mujer, de 29 años, ha sido apedreada públicamente hasta la
muerte en Afganistán el pasado fin de semana, tras ser
condenada por adulterio por un tribunal islamista. Es la
primera sentencia de ese tipo tras la caída del régimen
talibán en 2001.
Lapidan hasta la muerte a una mujer adúltera
PD / Agencias
Editado por Cristina Plaza (PD)
Martes, 26 de abril 2005
Una mujer, de 29 años, ha sido apedreada públicamente hasta la
muerte en Afganistán el pasado fin de semana, tras ser
condenada por adulterio por un tribunal islamista. Es la
primera sentencia de ese tipo tras la caída del régimen
talibán en 2001.
La condena fue instigada por un líder religioso de la zona, a
más de 300 kilómetros al norte de Kabul. El marido, que arrojó
la primera piedra, se había enterado, al volver al país
después de cinco años, de que su mujer, Amina, mantenía
relaciones sexuales con un vecino. El adúltero recibió 100
latigazos y quedó en libertad.
La sentencia fue anunciada el jueves por el líder religioso
local, el mulá Mohamed Yusuf. Tres días después, la mujer fue
apedreada hasta morir en una plaza de Argo, zona rural situada
al oeste de Feizabad, capital de la provincia de Badajshán.
Según un testigo, que relató que la agonía de la mujer fue
lenta, Amina fue llevada a la ejecución por autoridades
locales y por su marido, que la sacaron de casa de sus padres.
El jefe local de policía, Shah Yahan Nuri, informó el domingo
de que se ha enviado un equipo de investigación a la zona.
Nuri prometió hacer lo posible por castigar a los responsables
"porque este tipo de decisiones deben ser tomadas por la
magistratura y no por los dirigentes locales", advirtió.
Masudah Jalal, que se presentó como candidata a las pasadas
elecciones presidenciales y aspira al Ministerio de Derechos
de la Mujer, ha anunciado que intentará esclarecer el caso de
Amina.
Partir de cero
John Sifton, investigador para Asia de Human Rights Watch (HRW)
-uno de los grupos internacionales más importantes en la
defensa de los derechos humanos- lamentó ayer a este periódico
que los líderes religiosos locales sigan teniendo tanto poder
en Afganistán fuera de las principales ciudades.
Para Sifton, la Constitución aprobada en Kabul el año pasado,
que concede igualdad de derechos a hombres y mujeres, "en la
práctica es sólo un pedazo de papel; no menciona la pena de
muerte, es muy vaga al respecto". Sifton señaló que, dada la
situación, "lo más importante es que el Gobierno afgano
reforme el sistema jurídico".
El representante de HRW reconoce que en Afganistán "hay un
progreso en los derechos humanos, pero no existe sistema
judicial, falta policía en muchos lugares, faltan abogados,
queda mucho por hacer. El país ha partido de cero".
El asesor legal de Amnistía Internacional (AI), Yuval Ginbar,
manifestó ayer a este periódico que la condena de Amina "fue
un crimen totalmente injusto, no dieron tiempo siquiera de
apelar al Tribunal Supremo, y además tendría que haber sido
firmada por el presidente Hamid Karzai. Creemos que el
Gobierno no sabía nada del tema".
Ginbar calificó los hechos de "un definitivo paso atrás para
Afganistán, que había avanzado mucho con la nueva
Constitución, aunque en abril de 2004 un hombre fue ejecutado
en Kabul".
En los años noventa, con el Gobierno de los muyahidin
(guerrilleros islámicos) muchos hombres y mujeres fueron
lapidados en la provincia de Badajshán, y la práctica se
volvió popular en la era de los talibanes, que controlaron el
país de 1996 a 2001, hasta que fueron derrocados por la
invasión de Estados Unidos. Durante el régimen talibán, las
mujeres no tenían derecho a asistir a la escuela ni a la
universidad, fueron obligadas a vestir burka (velo completo) y
no se les permitió participar en la política.
Actualmente, la situación de las mujeres ha mejorado en Kabul
(de nuevo pueden trabajar y estudiar), pero en las zonas
rurales sigue imperando el poder omnímodo de los hombres. La
población de Afganistán es de unos 28 millones, el 60% de los
cuales son mujeres. Las afganas recuperaron el derecho al voto
en las elecciones presidenciales de 2004, después de no
tenerlo durante 40 años, pero sólo un 50% participó en los
comicios.
La sharía (ley islámica) considera delito el adulterio y puede
castigarlo, en el caso de las mujeres, con la pena de muerte
por apedreamiento, o bien, en sentencias menos severas, con
series de latigazos.
Las últimas ejecuciones por lapidación se han producido en
Irán (1997 y 2001) y Emiratos Árabes Unidos (2000). En Nigeria
ha habido sucesivos intentos de aplicar esta pena a mujeres en
los estados norteños, donde rige la sharía, pero los
tribunales federales y la presión internacional lo han
impedido.
Fuente:
www.argentina.indymedia.org
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