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Hace 50 años, los Rosenberg dieron sus vidas por mantener viva y en alto su inocencia.
En junio de 1953, el sistema judicial estadounidense se vio envuelto en uno de los mayores escándalos políticos del inicio de la guerra fría y del auge macartista, al ejecutar en la silla eléctrica a dos seres inocentes, la joven pareja de luchadores políticos, acusados de espionaje atómico, los esposos Julius y Ethel Rosenberg.
Otro crimen para justificar la carrera armamentista, en este caso, la guerra fría con la hoy desaparecida Unión Soviética.
Los Rosenberg fueron vilipendiados, presionados infructuosamente a declararse culpables, desprestigiados hasta el punto de que sus pequeños hijos, de 3 y 7 años, estigmatizados después de la muerte de sus padres, tuvieran que cambiar sus apellidos para poder sobrevivir.
Ethel Rosenberg dejó a sus pequeños hijos en 1953 un poema titulado:
Si Morimos
Ustedes sabrán, mis hijos, sabrán
porqué dejamos las canciones sin hacer
los libros sin leer, el trabajo sin hacer
para descansar bajo la grama.
No mas lamentos mis hijos, no mas
porque las mentiras y las calumnias fueron montadas
las lágrimas que derramamos y el dolor que nos penetra
para todos deberá ser proclamado.
La tierra sonreirá, mis hijos, sonreirá
y el verde sobre nuestro lugar de reposo crecerá
el crimen finalizará, el mundo se regocijará en hermandad y paz.
Trabajen y construyan, mis hijos, construyan un monumento al amor y a la alegría
al valor humano, a la fe que guardamos por ustedes, mis hijos, por ustedes.
En Estados Unidos, país que se erige en juez de los derechos humanos en el globo terráqueo, más de millón y medio de personas se encuentran presas, y entre ellos 3.000 esperan que se les aplique la pena de muerte.
El 99 % de estas personas pertenecen a la clase más pobre de este país. (Datos 1996)
Isabel Estercita Lew
Cuentos de frutilla con pimienta
http://isabellew.tripod.com.ar/
Comentario:
Si, yo tengo memoria de esto. Recuerdo que mis padres siguieron el caso y fue horrible ver en las revistas (en los quioscos, porque en casa no se compraban ese tipo de revistas) los cuerpos luego de ser ejecutados. Yo tenía 7 años y me sentí muy angustiada porque me identificaba con el mayor de sus hijos. No hace mucho por cable pasaron una película norteamericana sobre esta historia. Ya sabemos que aunque sean autocríticos no cambian.
Saludos, Cristina Casey
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