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MULTA A LAS FARMACIAS QUE NO
VENDEN LA PASTILLA DEL DIA DESPUES
Para Bachelet, la píldora
se entrega o...
Fuente: Página 12- jueves
1 de nov. 2007
Michelle Bachelet
respondió a las críticas de la Iglesia.
Crece la controversia en
Chile por la venta de la píldora del día después en las
farmacias. En una batalla que lleva años, la presidenta
socialista Michelle Bachelet salió ayer a responder las
críticas de la Iglesia Católica, luego de que el gobierno
multara a las principales cadenas farmacéuticas que siguen
negándose a vender la pastilla. Las declaraciones se
produjeron después de que los comercios de remedios, algunos
de ellos sospechados de tener vínculos con el Opus Dei,
reaccionaran contra las sanciones oficiales por no ofrecer el
medicamento que integra la lista del Ministerio de Salud.
Mientras los consultorios de municipios de derecha siguen
impidiendo la venta del medicamento, parlamentarios de la
derechista Unión Democrática Independiente (UDI) y de la
Democracia Cristiana (DC, partido de la coalición
oficialista) presentaron ayer un proyecto en favor de las
farmacias.
Bachelet no se quedó en el
molde. En respuesta a los cuestionamientos de la Iglesia,
redobló ayer la apuesta contra el clero y las cadenas
farmacéuticas, que no dan el brazo a torcer desde que el
gobierno de la Concertación decidió entregar la píldora
tiempo atrás. “En Chile nadie puede ni debe ser violentado
en su conciencia en ningún aspecto en la vida”, señaló la
mandataria. “A nadie se le puede imponer algo. Lo importante
es que las alternativas concordadas en democracia estén a
disposición de todos para que puedan efectivamente elegir”,
añadió, aunque sin nombrar la pastilla en cuestión.
Mientras las tres principales
farmacias y los obispos, apoyados el martes por el papa
Benedicto XVI desde Italia, apelan a la objeción de
conciencia para impedir la entrega del medicamento, el
gobierno fue más lejos anteayer y les aplicó multas
millonarias a las cadenas. “En democracia no hay
contradicción entre los márgenes de libertad individual y
las normas del bien común que a todos obligan”, aseveró
Bachelet.
Si bien la pastilla se sigue
entregando en farmacias pequeñas y entes estatales, muchos
consultorios públicos bajo administraciones de derecha se
rehúsan a hacerlo, en un país donde los abortos por año
superarían los 130.000, según organismos de salud. Por eso
Bachelet defendió ayer la entrega de la píldora. “El deber
del Estado es poner a disposición de las personas las
alternativas de valores, culturales, educacionales, políticas
y sanitarias, y mi obligación y mi convencimiento como
presidenta es garantizar que estas normas y principios se
cumplan rigurosamente, para que el ejercicio de la libertad
individual sea efectivo”, destacó.
Por otra parte, dos
diputados, de la DC y UDI, anunciaron ayer un proyecto de ley
que busca asegurar el derecho a la objeción de conciencia en
farmacias para que puedan negarse a vender el producto. “Los
farmacéuticos, los facultativos, tienen el derecho humano
básico de representar a la autoridad sanitaria cuando una
instrucción o una orden administrativa, en este caso, va en
contra de su conciencia”, indicó Jorge Sabag, de la
oficialista DC. Según el parlamentario, de esta forma
cualquier farmacia podría evitar el aborto.
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