|
Aumentó
un 20% la mortalidad materna en Mendoza .-
17/12/06
Fuente:
Los Andes On line/ Virginia di Bari - vdibari@losandes.com.ar
Hijos no deseados, falta de educación, embarazos
adolescentes, multiparidad, derechos humanos vulnerados,
inequidades sociales, injusticias y falta de acceso a los
servicios sanitarios constituyen la antesala de la mortalidad
materna en Mendoza, uno de los problemas más importantes que
tiene la salud pública.
Mientras que en 2004 se
produjeron 12 muertes de mujeres durante el embarazo, parto o
puerperio, en 2005 hubo 15. La diferencia disparó la razón
de mortalidad materna de 3,9 defunciones por cada 10 mil
nacimientos vivos a 4,8, un aumento del 23 por ciento de un
período a otro, que tuvo que ver con un mejoramiento en la
calidad de los registros. A pesar del dato, la provincia hace
tres años que se mantiene dentro de la media nacional con una
tasa de 4,3 fallecimientos por cada 10 mil.
Lo cierto es que cerca del 70
por ciento de las muertes maternas son evitables. Entre ellas
aparecen los abortos, las causas obstétricas directas
(propias del embarazo), como las hemorragias, infecciones e
hipertensión y sólo algunas causas indirectas (patologías
corporales de la madre), como la diabetes.
Y es en esta lista donde se
visualiza la inequidad social. Muchos decesos se pueden
prevenir con una correcta planificación familiar y controles
prenatales, pero la brecha socioeconómica y cultural no
permite que las mujeres estén en igualdad de condiciones
frente al sistema de salud y de educación.
Los números no escapan a
esta realidad. Las diferencias de mortalidad materna se
acentúan entre las mujeres analfabetas y las que han recibido
algún tipo de instrucción. Con el agravante de que aquellas
pasan más veces por el proceso reproductivo, lo que aumenta
su riesgo de morir.
De esta manera, la tasa de
las que carecen de estudios es de 38 por ciento cada 10 mil,
en cambio en las otras es de 2 por 10 mil. “Esto se debe a
que las analfabetas tienen en promedio 5 hijos y las
universitarias sólo 2”, aclaró el director de Maternidad e
Infancia local, Carlos Cardello.
También hay distinciones
entre grupos etáreos. Tanto en las adolescentes, como en las
mayores de 35 años crece la probabilidad de muerte durante el
embarazo, parto o puerperio. En unas por la escasa
preparación para la maternidad y en otras por la multiparidad.
La inequidad
“El Estado debe aplicar una
red específica para disminuir la mortalidad materna. Es un
problema donde no se respeta el derecho a la vida de la mujer,
no hay equidad -ya que ante derechos iguales existen
necesidades diferentes- y que pone en evidencia la salud
pública, porque me permite detectar cómo es la calidad de
atención y la accesibilidad al sistema. Por eso, es
importante el trabajo de vigilancia para monitorear su
evolución y causas”, expresó Cardello.
En este sentido, la jefa del
Servicio de Embarazo de Alto Riesgo del hospital Lagomaggiore,
Clara Caruso, indicó que para disminuir la mortalidad materna
es preciso mejorar la comunicación entre los hospitales y las
áreas de atención primaria, apuntar a la planificación
familiar, los controles ginecológicos y prenatales.
En ese hospital se
registraron 4 muertes maternas durante 2005, dos menos que en
2004. Un estudio que se realizó en el lugar con 300 madres
que pasaron por un aborto arrojó que el 83 por ciento de
ellas conocía los métodos anticonceptivos, pero no los
usaba. “Esto revela que aunque la información llega, no hay
cambio de conducta y eso se traduce en la cantidad de
embarazos no deseados (52,4 por ciento). Son madres que no
asisten a hacerse los controles necesarios y muchas
adolescentes. Por eso hay que apuntar a la educación y
trabajar en las escuelas secundarias sobre los temas del
autocuidado”, expresó Nora Díaz del Servicio de Asistencia
Social del nosocomio.
Los programas de salud
reproductiva que se desarrollan en la provincia lograron que
el aborto pasara a ser la segunda causa de mortalidad materna.
Desde 2004, los decesos se producen por causas indirectas (7
en 2005), la mayoría inevitables.
“El problema es que en
algunos estratos sociales es muy difícil trabajar los temas
de planificación familiar. Existe mucho machismo. El hombre
piensa que tener pocos hijos es un signo de debilidad. A su
vez, hay un trasfondo de maltrato hacia la mujer y poco
acompañamiento de las parejas, entonces las mujeres llegan a
escondidas a buscar anticonceptivos o a ponerse un DIU”,
apuntó Caruso.
|