Diputados aprobó el
proyecto de anticoncepción quirúrgica
Manos en alto por la salud
sexual
Tras un debate que se
prologó hasta la medianoche, se aprobó la iniciativa que
permite realizar ligaduras de trompas de Falopio y
vasectomías en los hospitales y sin permiso judicial. El
proyecto prevé que obras sociales y prepagas cubran la
intervención. Carrió se enfrentó con su bloque.
Por
Adriana Meyer
fuente: Página 12 del día 29 de junio de 2006.
“Esto es un instrumento avanzado, una ley para la gente que
hace posible que hombres y mujeres, sobre todo de los sectores
más postergados, tengan a su alcance estas prácticas” de
anticoncepción quirúrgica. La afirmación la hizo el
diputado Juan Sylvestre Begnis, presidente de la Comisión de
Salud de la Cámara de Diputados, poco antes de la aprobación
del proyecto que habilita estos métodos en el sistema
público de salud y establece que las obras sociales y las
empresas de medicina prepaga deben incorporarlas a su
cobertura. Así, la iniciativa que propicia la expansión de
la ligadura de trompas y la vasectomía pasó a estudio del
Senado, donde podría convertirse en ley. El proyecto tuvo 147
votos a favor y 41 en contra, con 2 abstenciones y 76
ausencias. El extenso debate tuvo como puntos salientes
algunos exabruptos que calificaron la propuesta como “castradora”
y aludieron a la “virilidad del macho argentino”, y un
fuerte cruce en el recinto de las diputadas del ARI Elisa
Carrió y Marcela Rodríguez, con posiciones enfrentadas
respecto del proyecto (ver aparte). Los diputados adoptaron
posiciones diferentes dentro de sus propios bloques y, a su
vez, alejados de sus habituales posturas ideológicas. Más
allá de las implicancias sociales del proyecto, Irene Bosch
de Sartori, una de sus autoras, justificó la necesidad de una
ligadura tubaria al preguntarse: “Si quiero tener una vida
sexual plena, ¿por qué tengo que pedir permiso a un juez?
La kirchnerista Graciela
Gutiérrez, otra de las autoras de los proyectos que
conformaron el dictamen aprobado, criticó a “los que se
oponen por oponerse y sólo tienen en cuenta el protagonismo
individual”, en alusión a la división generada en el ARI.
“La ligadura bilateral de trompas de Falopio y de los
conductos deferentes o vasectomía es una opción para decidir
qué futuro quiere una persona sobre la base de la libre
elección.
La Constitución protege las
acciones privadas de los hombres y mujeres, y el derecho de
decidir sobre el propio cuerpo, y esto incluye decidir el
número de hijos, el acceso a la información y los medios
para poder ejercer ese derecho”, explicó la diputada.
Además de destacar la desigualdad social que se busca
eliminar, dado que estas prácticas son corrientes en el
ámbito privado, destacó que también se busca reparar la
desigualdad jurisdiccional porque varios sistemas públicos
provinciales ya las tienen contempladas.
Begnis definió que “son
ocho artículos contundentes que dan practicidad a un derecho
establecido en la mayoría de los pactos sobre derechos de las
mujeres que tienen jerarquía constitucional y se suma a otras
prácticas anticonceptivas”. El diputado santafesino
sintetizó que la norma establece la obligación de informar
sobre todos los métodos de anticoncepción y los riesgos de
los quirúrgicos para que quien adopte estos métodos tome una
“decisión razonada” y otorgue un “consentimiento
informado”. También cubre a los profesionales que planteen
objeción de conciencia para que no tengan problemas
laborales.
María del Carmen Rico, otra
de las autoras de la iniciativa, agradeció la libertad de
conciencia que le dio su bloque, el Peronismo Federal. “Esta
ley no obliga a nadie a someterse a ningún tipo de
intervención”, aclaró. En el mismo sentido, el radical
santacruceño Juan Acuña Kunz reseñó que “en las
provincias argentinas (que ya tienen esta ley) no hubo una
avalancha de ligaduras tubarias”.
Fue el ex duhaldista Mario
Santander quien afirmó que “es un método castrativo, y no
hay que ponerse colorado”. Y cuestionó que “las técnicas
modernas (para revertir) no las va a utilizar el hospital
público”. “Soy cirujano y no soy retrógrado. Esto es un
método de planificación familiar”, vociferó.
A su turno, Juliana Marino,
otra de las autoras, le respondió que “la omisión de
políticas de Estado es una forma de planificación familiar”.
Esta legisladora se sumó al homenaje que hizo la arista
Marcela Rodríguez para los movimientos feministas, que “hace
años vienen luchando por esto”. La socialista Silvia
Augsburger recordó que una toba rosarina quería ligarse
trompas luego de tener 11 hijos, “y fue ese y otros reclamos
judiciales similares los que hicieron posibles las 12 leyes
provinciales”. Desde la otra vereda, la diputada del partido
de Luis Patti Nélida Manzur calificó las prácticas como una
“mutilación del propio cuerpo” y preguntó a quienes
impulsan la ley si “será mejor cercenar vientres que
agregar un plato más a la mesa”. En ese momento se
escucharon abucheos del público, al igual que cuando habló
el diputado puntano Luis Lusquiños, quien afirmó: “Si esta
ley está dirigida a los cabecitas negras (sic), hay que ser
cuidadosos porque son gente de poca información”. “¡Gorila!”,
le gritaron desde los palcos. No se amilanó el ex jefe de
Gabinete de Adolfo Rodríguez Saá y cuestionó la vasectomía
porque “el famoso macho argentino va unido a la virilidad y
eso a la fertilidad”.
Sorprendió Mirta Pérez,
quien con su lenguaje llano reivindicó el “derecho a
decidir de las mujeres” que propicia este proyecto. También
alejada del debate filosófico o médico, la radical Beatriz
Leyba de Martí instó a “sacarse la careta porque esta ley
está destinada a ayudar a mujeres cuyos maridos ebrios no
escuchan un no y las obligan a engendrar un hijo”.
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