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La ética Médica y el Aborto

 

Estas son reflexiones, que en todas las ocasiones posibles, formulo ante mis colegas, pero generalmente la respuesta es el miedo a enfrentar lo establecido académicamente o la indiferencia.

Los profesionales argentinos que tanto admiran la medicina norteamericana y europeta, en este punto no queren “ver” y “dar cuenta” que en esos países el aborto es legal, desde hace ya 20 años o muchos más en varios de ellos.

 

Por Alicia Cacopardo

 

            La deuda en salud hacia las mujeres comienza desde la enseñanza de grado en las facultades de Medicina, donde nos enseñan que el aborto es un delito y no un derecho, nos enseñan que nuestro cuerpo no nos pertenece. El Estado nos obliga a ser madre y a las/ os Médicas/ os nos obliga a la mala praxis.

                Luego en el ejercicio de la profesión, fundamentalmente, las/ os que trabajamos en Atención Primaria y en los hospitales, vemos las consecuencias tremendas que ocasiona esa penalización en la salud de las mujeres. Ahí, sale a la luz la hipocresía de la sociedad, en las mujeres que a diario entran desangrándose a las guardias de los hospitales, en la cantidad de camas ocupadas en ginecología con el diagnóstico de legrado evacuador por “aborto incompleto”, y en los pedidos desesperados de las mujeres en las salitas: “doctor/ a ¿qué puedo hacer? Me lo quiero sacar”.

                Por qué no planteamos ¿cuál es nuestra ática médica, no estamos realizando una mala praxis? Afirmo que sí, los/ as médicos/ as estamos antes que nada comprometidos con la salud de nuestros pacientes. Estamos para preservar, conservas y recuperar la salud, y en este caso hacemos abandono de paciente porque tenemos el Código Penal en el consultorio.

                Además esta penalización significa una discriminación de género y de clase, pues con horror digo: la morbimortalidad por aborto es un privilegio de las mujeres pobres. Las no pobres lo harán en mejores condiciones sanitarias pero igualmente en el circuito clandestino, ¿estamos entonces aceptando la clandestinidad en las acciones en salud?

                Es hora que reconsideremos nuestra ética con respecto al aborto, terminemos con el silencio, debatiéndola ya, de una vez por todas, en las reuniones científicas y en la práctica médica cotidiana escuchando y respetando la decisión de las  mujeres.