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¿Infierno y
discriminación o paraíso y diversidad?. Por Laura Eiven.
Ponencia presentada en el Foro de Salud Sexual, "Los
paraísos de la sexualidad, infierno y discriminación o paraíso
y diversidad". auspiciado por la Asociación Sexológica Alerta
2000 y el Hospital Fernández, división área programática el 25
de marzo de 2004 en el Aula Magna del Hospital.
Buenos días, quisiera decir que este texto ha sido elaborado
gracias a las voces de otras compañeras y militantes con
quienes hemos compartido espacios de reflexión y lucha y de
teóricas que enriquecieron nuestra mirada. En particular,
hemos articulado textos con Fabiana Tron.
¿Infierno y discriminación o paraíso y diversidad?
Infierno, en la mitología griega y romana, eran los sitios
subterráneos a donde iban las almas de los muertos para
recibir castigo por las faltas cometidas. Lugar destinado por
la Justicia Divina para castigo eterno de los réprobos
(herejes).
Es extraño y suena paradójico llamar "Justicia Divina" a
castigos y culpas. Una vez escribí un graffiti al respecto,
que decía: "el castigo no es Divino(con mayúscula), es
divino(con minúscula)", un poco para rebelarme, con causa, a
ese destino.
El paraíso aparece como un lugar en el que, según la Biblia,
Dios puso a Adán y Eva. El cielo de los justos, cualquier
lugar ameno. Paradójicamente, el paraíso es el lugar más
alejado en los teatros, el más incómodo, claro, más cerca del
cielo pero más lejos de la realidad observable, algunos dicen
que se ve mal pero es el que tiene mejor acústica, será un
consuelo o resignación, será cuestión de registros, de quien
prefiere escuchar o quien prefiere ver, cuestión de gustos.
En la Edad Media, se llevó a cabo la cacería de brujas por
parte de la Inquisición. Ellas eran mujeres que, "fueron
durante mucho tiempo los únicos agentes de salud para los más
pobres". Así pasaron a la clandestinidad, fueron perseguidas y
masacradas igual que aquellas mujeres que habían perdido la
capacidad de procreación y su encanto físico o las que
hubieran hecho uso de su sexualidad fuera de lo permitido por
la sociedad, o bien, las que lograban vivir de forma autónoma
sin dedicarse a actividades domésticas, cuestionando la
autoridad masculina o la de la Iglesia. A muchas lesbianas
también nos han mandado a la hoguera o al infierno, algunas
fueron porque pensaron que era su destino probar, otras porque
les gustaba la idea, otras no eligieron, pero muchas no fueron
porque no saben, a "ciencia cierta" dónde queda o porque no
quisieron ir; ahora, no recuerdo que nos hayan dado pasaje
alguno al paraíso (salvo recomendación de algún cura a modo de
extorsión para virar el deseo de alguna confesa lesbiana donde
"solo tendríamos chance en el paraíso si lográramos controlar
el deseo y no concretarlo").
Todo sistema social es una manera de ordenar el mundo. El
ordenamiento que nos rodea y la manera en que nos ordena a
nosotras no es un ordenamiento arbitrario o casual. No surge
por generación espontánea ni es natural. Es un ordenamiento
interesado, histórico, es decir sujeto a las fuerzas
históricas y a sus variables y por lo tanto cultural.
Ese ordenamiento supone una manera de observar, explicar,
valorar y regular a la sociedad y responde a unos intereses
determinados. La gran trampa en la que se nos hace caer es que
las instituciones sociales generadas por ese ordenamiento
aparecen como naturales. Lo que viene dado por la Naturaleza
no cabe más que asumirlo. El sistema capitalista y patriarcal
ha utilizado esta naturalización para sostener, justificar y
controlar un ordenamiento que contiene profundas
desigualdades. Así aparecen las lógicas dicotómicas y
jerárquicas. Hombre es superior a mujer. Blanco es superior a
negro. Cristiano es superior a judío, judío a musulmán, la
mente es superior al cuerpo y la heterosexualidad es superior
a la homosexualidad.
Ese componente inferior del par queda ubicado en el lugar de
"la diferencia", mientras que el miembro superior ocupa el
lugar de "la normalidad. De esta naturalización resulta que
los modelos que se proponen para interpretar la realidad no
suelen ser advertidos como modelos en la vida cotidiana sino
como la realidad misma. Confundimos la realidad con el modelo
y en la medida en que los sistemas sociales logran hacer creer
a los individuos que los modelos que se presentan son los
únicos posibles aseguran su permanencia. Esta supuesta
naturalización es la causa de la alienación de los individuos
por la cual se nos dificulta ver que el único lugar que hay
para nosotras en ese esquema es de subordinación. Lo que no
puede existir en el sistema simplemente no existe. Así, la
única forma de relación sexual para este sistema es la
heterosexual y puesto que no hay más que una no tiene sentido
diferenciar sexualidad de heterosexualidad.
Esta forma de limitación no es solo cuantitativa "TODOS SON
HETEROSEXUALES" sino cualitativa. Hay cualidades de la
realidad social de las que no se habla jamás. Se nos hace
ignorar que disponemos de una capacidad de relacionarnos
sexualmente que se caracteriza por su plasticidad y
diversidad. De la gama amplísima de posibilidades, el orden
social impone una, la heterosexualidad.
Pero esta sociedad con su ordenamiento, no solo limita las
posibilidades reales y limita el número de personas que pueden
alcanzarlas sino que establece las maneras de realización.
Esto es la normalización: esta sociedad capitalista y
patriarcal necesita una determinada manera de relación sexual
para asegurar la reproducción de la especie (por eso
heterosexual) y para asegurar la reproducción de su
ordenamiento (por eso el androcentrismo) . Esto significa no
cualquier heterosexualidad sino una ligada preferentemente a
la familia, preferiblemente restringida a la edad fértil,
preferentemente genital, preferiblemente coital. Es también
una heterosexualidad acorde al mantenimiento de la opresión de
las mujeres por eso androcéntrica, es decir ligada a una
heterosexualidad centrada en la sexualidad del hombre, una
heterosexualidad que niega el placer autónomo de las mujeres a
favor del placer "domado" por los hombres y dependiente del
suyo. Una mujer se constituye como tal cuando un hombre "la
hace mujer" en la relación sexual.
La heterosexualidad obligatoria se constituye como una
institución que se sostiene gracias a dos premisas
fundamentales: sexualidad = reproducción y sexualidad =
heterosexualidad y a un sistema de géneros rígido y
estereotipado. Es importante no perder de vista este concepto
de heterosexualidad obligatoria como institución, ya que el
sistema de géneros rígido que impone a los hombres ser de una
determinada manera y a las mujeres de otro, oprime tanto a
varones heterosexuales, como a varones gays a mujeres
heterosexuales como a lesbianas.
Nada más sencillo que explicar lo anormal como desviado de lo
normal para no tener que explicar la misma normalidad ¿ Qué
quiero decir con esto? Supongamos que les pregunto ¿Cómo se
llama una persona que tiene dos piernas?... ¿Y la que tiene
dos brazos? No podemos responder a esas preguntas porque no
hay palabras para eso. Pero sí tenemos y sabemos lo que
significan las palabras manca o renga. De quien tiene dos
brazos o dos piernas no sabemos más que "es normal". Esto
significa que hay realidades que no es necesario nombrar
porque son normales y es más diferenciador nombrar los
aspectos que contravienen la norma. Con esta misma lógica
podemos pensar ahora las orientaciones sexuales. A la pregunta
¿Por qué sos lesbiana? que todas nosotras hemos tenido que
soportar infinidad de veces no se corresponde la de: y vos,
¿por qué sos heterosexual? Porque lo normal no necesita ser
explicado.
El modo que la sociedad tiene de controlar y asegurarse que la
norma de la heterosexualidad obligatoria se cumpla y a su vez
teñirla de un barniz de superioridad es la homo/lesbofobia.
La lesbofobia es un conjunto de ideas y prejuicios que se
convierten en parte de la cultura general y se manifiestan en
chistes, chismes o comentarios acerca de la homosexualidad o
el lesbianismo.
Vivimos una especie de expropiación del cuerpo por parte de
quienes se adueñan, en principio, de nuestros sentidos, nos
establecen una jerarquización que privilegia una cosa por
sobre la otra, donde aparecen los pares de opuestos que no son
más que el discurso binario, dogmático que incluye a casi
todas las instituciones existentes desde la familia en
adelante atravesando las religiosas, estatales, las
científicas, etc. No hemos llegado a comprobar si la
diversidad es un paraíso porque durante siglos han intentado
aniquilar aquellas diferencias que mostraban la realidad por
sobre lo impuesto. La diversidad está fuera de control, da
miedo y así se legitima la violencia, siempre aparece un
disciplinador para generar miedo, entre otras cosas, a la
diversidad.
En ese sentido, hay algo que me parece que puede ser un buen
ejercicio: cada vez que escuchemos el adjetivo "normal"
aplicado a algo, podríamos probar a hacer el cambio por
"normativo" para explorar qué tipo de relaciones se están
haciendo y desde dónde se está hablando.
Podemos deducir que siempre que podamos elegir o hacernos
cargo de nuestro deseo estaremos más cerca de la salud.
Relevamiento
Les voy a leer un relevamiento, la encuesta llevada a cabo por
el" Programa Desalambrando", fue realizada sobre una muestra
al azar durante la concentración de La Marcha del Orgullo, el
1º de noviembre del 2003, elección que tuvo como sentido el
caudal de lesbianas que se convocan en la misma.
Nuestro proyecto tiene como una de las tareas prioritarias,
realizar todos los abordajes posibles para ir completando los
datos para llevar a cabo la campaña de prevención,
concientización y visibilización de maltrato hacia y entre
lesbianas, elaborando un mapa de estado de situación del cual
partir, que se irá completando a medida que el trabajo nos
acerque más al conocimiento desde el campo y la teoría
Frente a la pregunta ¿Vivencias algún tipo de violencia por
ser lesbiana?
Un 46 % responde que sí, un 44 % que no y un 10 % no contesta.
¿Cómo se expresa esa violencia por ser lesbiana?
Un 26 % habla de comentarios despectivos en la familia, 20 %
habla de homofobia y discriminación. Un 10 % menciona la
discriminación en el trabajo. Otro 10 % menciona los
comentarios despectivos en la calle, otro 10 % la
invisibilidad. Un 6 % siente la violencia como el temor por
represalias al mostrarse en la calle y otro 6 %, teme
agresiones verbales.
Detrás de los porcentajes estadísticos y frases de este cuerpo
textual, existen cuerpos reales. Los mandatos tienen
inscripción en el cuerpo así como los estigmas repercuten en
el cuerpo. Las lesbianas nos somos las mujercitas de los
cuentos infantiles, ni Bellas durmientes ni Blancanieves ni
Cenicientas a la espera de un príncipe que nos despierte o
calce. Las lesbianas no hemos tomado la manzana como fruta
prohibida, nuestro terrible error parece que fue, entre otros,
no solo no haberla mordido sino no habernos convertido en
costilla. No, no son los hombres los que nos hacen mujeres o
lesbianas y no es la falta lo que nos define. El otro día
dialogando con una Doctora, nos decía que las lesbianas, tal
vez, a partir de no centrar todo el juego erótico en el
"pene", buscábamos otros espacios de goce o placer; yo me
niego a que seamos definidas desde la falta (carne de cañón
para el psicoanálisis, ¿y por qué en este caso puntual, nunca
se les ocurrió definir la envidia desde lo que sobra?), me
niego porque esta actitud falocéntrica establece una vez más
el parámetro desde el cual comienza la comedia de enredos que,
a veces, llamamos mitos, otras prejuicios, otras, paraíso y
otras infierno. Una alineación donde si no me reconozco, no
puedo reconocer a otro.
El problema no son las lesbianas sino las verdades absolutas,
el problema son los discursos en voz alta y los de voz baja,
las entrelineas, los detalles al pie, los sub textos:- "somos
peligrosas, subversivas, perversas, enfermas"- en fin, la
construcción social de un cuerpo real que le hace jaque a la
idea de un "deber ser" de un cuerpo, paradójicamente,
"minado". Armadas desde afuera cual rompecabezas por mano y
obra de Dios-según La Iglesia e innatistas, etc-, de la
familia que nos pinta de rosa, nos pone vestido y nos indica
minuciosamente cómo debemos ser, de la Escuela, que no nos
educa ni nos forma sino que nos vierte la información que
debemos aceptar sin más como exacta, cierta e inamovible y
teme educarnos sexualmente porque "el saber es poder, poder
elegir", de la iglesia o templo o sinagoga, que nos
castiga-culpa-silencia salvo que sepamos llevar nuestro deseo
anudado y vayamos a confesarnos de vez en cuando, de algunos
profesionales de la salud, que como creen que lo nuestro no
tiene remedio, nos recetan que "el silencio es salud", de los
jueces que nos sentencian y de los policías que están al
servicio de alguna comunidad, menos una que incluya lesbianas,
travestis, gay, transgénero, intersex, pobres, desocupados,
discapacitados, prostitutas, etc.
Y ustedes preguntarán cuándo viene la parte del paraíso, o
éstas se están victimizando o calcinando en el infierno.
Pues fíjense que no es casual en esto de las dicotomías, que
las cosas sean blanco o negro (siempre el negro es lo malo y
tampoco es ingenuo) ni que se plantee paraíso o infierno en
las fantasías heterosexuales en relación a lesbianas,
construcciones dilemáticas que tienden a fracturar los
vínculos y las identidades. Creemos en un criterio de verdad
que no es absoluto, en verdades circunstanciales, plásticas,
que se actualizan con los contextos, con las individualidades,
con las especificidades que, por supuesto generan más
incertidumbre, pero tienen que ver más con una mirada del
mundo que no esté sesgada o estereotipada, una verdad
especular. Nos imponen que hay que definirse, hay que decidir
si se es una cosa o se es otra porque, inmediatamente,
aparecen los agenciadores del sistema que nombré
anteriormente, para ubicarse y saber cuál es el blanco a
disparar (en este caso el color es simbólico porque implica
precisión). Somos blancos móviles de la ignorancia e intereses
de un sistema que se perpetúa gracias a taladrar sobre los
cuerpos, los valores que lo sostienen, valores impuestos,
valores que cotizan en bolsa. Poder y dinero. Y la sexualidad?
Y la salud sexual? También mueve poder y dinero.
La situación más grave- desde la salud- de estar en el closet
o en el encierro, la forma de violencia más terrible que nos
condena al secreto, al silencio, es la de quienes están en el
closet consigo mismas, esto es, quienes niegan tener deseos y
sentimientos hacia otras mujeres y luchan por reprimirlos.
Cuando el closet se convierte en un modo de vida, en una
barrera que no puede saltarse, sus consecuencias son las
contrarias a la definición de salud enunciadas por la OMS
"como un estado de bienestar físico, mental y social y no la
mera ausencia de enfermedad" y, por lo tanto, se convierte en
un problema de salud sexual. Y esto está ligado a los derechos
porque ninguna lesbiana podrá reclamar por una atención
ginecológica eficiente donde se contemple que tiene relaciones
con otra mujer, o por el derecho a acceder a la tecnología
reproductiva si no puede presentarse ante la sociedad como
lesbiana.
Para esto recomendamos:
. Promulgación de leyes antidiscriminatorias que incluyan la
orientación e identidad sexual
. Derogación de leyes discriminatorias
. Promulgación de leyes sobre salud reproductiva que permita
el acceso de las lesbianas a los servicios públicos de
fertilización asistida
. Promulgación de leyes que garanticen la igualdad de derechos
para las parejas del mismo sexo
. Promulgar leyes sobre violencia doméstica que contemplen la
situación de las parejas lesbianas, incluyendo servicios
especiales de atención
. Fortalecimiento de las defensorías de los habitantes y
Comisiones de Derechos Humanos sensibilizados y concientizados
sobre la problemática de lesbianas
. Talleres y seminarios de capacitación y concientización para
profesionales de la salud que incorporen el abanico existente
de diversidades con quienes abordar la salud
. En el ámbito de la educación (el ámbito escolar es uno de
los ámbitos más lesbofóbicos) consideramos importante que las
diversidades sexuales sean presentadas en las clases de
educación sexual como lo que son, una variante más de la
sexualidad humana y no como "lo raro" "lo diferente" en
sentido peyorativo ligado a la exclusión
. Políticas de salud pública en gral al respecto
Entendemos por salud a la búsqueda de un concepto de salud que
nos abarque como un proceso de conocimiento dinámico donde
aprendamos a mirarnos, a poder elegir, a accionar, al
autoconocimiento, a la autonomía y al ejercicio de los
derechos. Por lo tanto, no somos buenas pacientes.
El paraíso o el infierno son lugares cuyos dueños han
usufructuado su alquiler y sub alquiler por siglos. La
ideología fascista, conservadora, positivista se ha augurado
funcionarios de sus intereses . El mismo médico que discrimina
o invisibiliza o chantajea a su paciente, si es que esta pudo
asumirse delante de él, el mismo terapeuta que le dice a su
paciente, y voy a citar a una de las lesbianas que vienen a
nuestro programa que se acercó a un "Centro de Salud" para
buscar ayuda:
- "me preguntó por qué estaba tan gorda, qué clase de torta
era y qué tal me iba en la cama, porque los homosexuales-me
dijo- se la pasan cogiendo, todos cogen con todos"- situación
que se habría dado en el Centro de Salud de Lugano I y II,
llamado "Centro 3" y un terapeuta del servicio llamado Lic.
Andrés Añón.
Decía, esos mismos profesionales, jueces, médicos, terapeutas,
etc que ejercen esta violencia, después llegan a su casa y
alquilan una película porno de lesbianas para lograr el climax
necesario para llegar al infierno o al paraíso según sus
preferencias donde las lesbianas ya no son esas perversas
tortas vulnerables que buscan atención para su salud sino
perversas excitantes al servicio de su placer, ubicadas en
otro contexto, donde habrá camillas donde se jugará "a la
doctora" y una oscultará a otra pero esta situación, lejos de
darle asco o repulsión, encenderá sus fantasías hasta las
últimas consecuencias. Luego, sacará la película y con ella a
las lesbianas que ocuparon una hora y media de su agenda más
privada, su cama, y seguirá su vida tan "normal". Queremos
dejar claro que muchos otros profesionales luchan y se juegan
por diferenciarse, son aliado de la diversidad y verdaderos
agentes de salud en un sentido integral.
Las lesbianas no estamos representadas por ninguna, el abanico
de situaciones posibles es infinito como tantas lesbianas hay,
algunas tocan el cielo con las manos y otras tocan fondo, unas
hacen el amor hasta estallar y otras estallan en mil pedazos
dándose contra la pared contra la injusticia contra la
impotencia, algunas hacen camas de tres o cuatro y otras no
tienen cama porque no tienen empleo y se quedaron en la calle,
están las que hacen el amor con todo el cuerpo y quienes ni
sienten que lo tienen de tanta negación, rechazo o
invisibilidad, están las sadomasoquistas y las que salen a
pintar consignas de liberación de las ataduras, están las que
se pasan horas mirándose al espejo para arreglarse y las que
desterraron el espejo de sus baños porque no pueden ni
mirarse, las que pueden reunirse en familia y las que solo se
familiarizaron con la soledad porque todos le dieron la
espalda, las que aman a otra hasta la locura y las que son
tomadas por locas cuando dicen que aman a otra , las que hacen
el amor como ninguna porque como nadie conocen el cuerpo que
tocan y las que como odian su cuerpo no pueden tocarse ellas
como a nadie, están las que sienten fuego de tanta pasión y
las que se consumen a diario por la opresión del silencio. Y
más.
Nosotras convidamos gentilmente a la comunidad en general y a
los profesionales de la salud en particular, a salir de sus
propias cárceles, a no ser cómplices, a no oprimir el cuerpo
de nadie, a no usar el cuerpo de nadie como un mapa colgando
en un pizarrón y a registrar a un ser que no esta dibujado
sino que palpita y piensa.
Infierno o paraíso, qué más da, en todo caso, lo más cercano a
lo que llaman paraíso, tal vez, sería una sociedad justa. La
esperanza en que "Otro mundo es posible" radica para nosotras
en que comprendamos que mientras los derechos humanos y la
opresión de algún grupo cualquiera sea, no sean respetados y
contemplados, los derechos de todos están en peligro.
Una campaña contra la violencia en Colombia decía - mi cuerpo
primer territorio de paz-. Que cada cual elija qué hace con su
territorio, que nadie invada el territorio ajeno, que nadie
cerque las ideas. A desalambrar.
Por Laura Eiven
(Coordinadora Area de Investigación de Desalambrando)
* Ponencia presentada en el Foro de Salud Sexual, "Los
paraísos de la sexualidad, infierno y discriminación o paraíso
y diversidad". auspiciado por la Asociación Sexológica Alerta
2000 y el Hospital Fernández, división área programática el 25
de marzo de 2004 en el Aula Magna del Hospital
Bibliografía
. "Maltrato y abuso en el ámbito doméstico" Jorge Corsi
(compilador)
. " Lesbianas, Salud y Derechos Humanos desde una perspectiva.
Latinoamericana" Alejandra Sardá- Verónica Villalba- Laura
Eiven.
. "Lesbianas, heterosexualidad obligatoria y discriminación"
Fabiana Tron.genda Lésbica-VIELFLC
– VI Encuentro Lesbico Feminista Latinoamericano y del Caribe.
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