|
Para Eli hubo justicia
Fuente: Indymedia.
Por Colectivo de Género Indymedia Córdoba
Días
después de que se conmemorara a nivel internacional el Día
de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres, la Cámara
Criminal de Villa Dolores absolvió a María Elizabeth Díaz.
“Eli”de 19 años fue juzgada por la muerte del bebé fruto
de las reiteradas violaciones y abusos que sufría de quien
era su patrón.
El caso fue sometido a un
jurado popular, sistema que se aplica en la provincia desde el
año 2005. Una de las particularidades de este veredicto, es
que los dos jurados técnicos (es decir, jueces) votaron en
contra de la absolución de Eli, mientras que seis de lxs
juradxs legxs lo hicieron por la absolución y dos en contra.
Falta aun conocerse los fundamentos de la sentencia, pero
seguramente señalarán la situación de abuso que sufría
desde su infancia por parte de quien fuera su empleador, el
empresario Alberto Benavidez, quien está detenido; y el
estado de trauma e inconsciencia en el que actuó al momento
del parto. Estos fueron los principales argumentos planteados
por su abogado defensor, Eduardo Cúneo. Esta decisión va en
consonancia con el reclamo de la población de San Javier, el
pueblo donde vive Eli, que realizo una manifestación en su
favor.
Fuerte impacto ha generado la
trascendencia de este juicio en la opinión pública y
especialmente en las organizaciones de mujeres, que vienen
sosteniendo una fuerte campaña en favor de la libertad de
Romina Tejerina, también detenida por una causa similar en la
Provincia de Jujuy. Las coincidencias entre ambos casos tienen
que ver con condiciones estructurales de violencia a la que
son sometidas las mujeres en nuestra sociedad, basada en
valores patriarcales, en las cuales el cuerpo de las mujeres
es un objeto a disponer, y el acceso a derechos y recursos básicos,
inexistente. Aparecen, como siempre en estos casos, las voces
que dicen “¿cómo es posible que haya sido abusada durante
diez años y no haya dicho nada?, “aunque haya sido una
violación, igual debieron condenarla por esto”. Lejos está
de estas miradas, el reconocimiento de los estragos que causa
en la psiquis de una persona, el haber construido su
subjetividad en una situación de abuso reiterado y crónico
desde los nueve años de edad, o el terrible trauma y la
disociación que genera en una mujer una violación.
Lejos están de ver el
desamparo y el abandono de aquellas que deciden hacer frente a
una denuncia de lo que sufrieron, y –como no casualmente le
llaman- la segunda violación, la “sospecha” y la
culpabilización a la que las somete el sistema judicial.
Lejos también de ser capaces
de ver el extrañamiento que genera el surgimiento de ese
cuerpo extraño, al que nunca reconocen como un hijx, al
interior de su propio cuerpo, y la imposibilidad de recurrir a
un hospital para interrumpir el embarazo que actualiza el
ultraje, día a día, durante nueve meses. Esas mismas voces,
se manifiestan sistemáticamente en contra de la educación
sexual, en contra de la anticoncepción, en contra todavía de
la “pastilla del día después”, y con mucha más fuerza,
en contra del derecho al aborto seguro.
Como manifestaban en un
comunicado hecho público el sábado el Movimiento de Mujeres
Córdoba, “Las mujeres víctimas de violencia -y de
violencia sexual, especialmente- pueden suicidarse, agredir o
matar porque están siendo violentadas, esto es reconocido por
especialistas que trabajan el tema. En estos casos hay que
brindar apoyo psicológico, contención familiar y social y es
urgente promover cambios culturales para que la sociedad y el
Estado entiendan que la maternidad es un derecho pero nunca
debe ser una imposición”.
Colectivo
Indymedia Córdoba y Colectivo Indymedia Género
|