|
|
  |
 |
|
 |
|
| Artículos |
Celina Rodríguez, militante de género y de una
organización piquetera argentina, aborda el rol de la mujer en
las organizaciones sociales. 29/11/04
"Algo se consigue, y se consigue con la lucha"
Pamela Damia
Agencia de Noticias Mercosur
Celina Rodríguez es militante y fundadora del grupo de mujeres
"Las Azucenas" de la ciudad de La Plata y del sector de género
en el Movimiento de Trabajadores Desocupados de la
Coordinadora Aníbal Verón, integrante del Frente Popular Darío
Santillán. Este último, es un movimiento definido por ella
misma como autónomo y autogestivo; que se diferencia de otras
organizaciones populares por su forma de construcción: plantea
la democracia de base y el poder popular.
También participa activamente en un espacio todavía
incipiente: se trata de asambleas de mujeres en el puente
Pueyrredón, lugar donde fueron asesinados Darío Santillán y
Maximiliano Kosteky, militantes territoriales de la
Coordinadora durante el gobierno de Eduardo Duhalde en una
manifestación de trabajadores desocupados. Celina aporta
algunas hipótesis para pensar en torno a la mujer y su
militancia dentro de los nuevos movimientos sociales en
Argentina. Otro testimonio de fuerza y empuje para triturar el
mandato del poder que las quería arrinconar a la pasividad con
eso del sexo débil.
-¿Cómo se dieron los cambios en el movimiento de mujeres?
- Primero hay que rastrear los orígenes: la historia de los
movimientos de mujeres en Argentina son bastante recientes,
comenzaron después de la dictadura. Esto es importante tenerlo
en cuenta porque a pesar de que, a nivel mundial, del 1975 al
1985 fue declarada la "década de la mujer", en realidad la
época representó un oscurantismo muy grande en este país e
hizo imposible que las mujeres hagan algún tipo de cambio para
ellas. Para el mundo lo que fue una década importante, para
nosotros y el resto de Latinoamérica fue una época de
dictaduras y no podíamos hacer acciones al respecto, las
mismas pasaban por sobrevivir.
Cuando comienza la democracia, muchas mujeres aparecen con
fuerza, muchas que vienen del exilio (Europa, México o
Latinoamérica) con ideas novedosas, con mucha lectura y
acciones debido al decreto de la década de la mujer. Junto a
las compañeras que ya estaban haciendo algo en el país, se
convocó, a partir del 1986, al primer Encuentro Nacional de
Mujeres realizado en Buenos Aires. La característica del
mismo, donde había muchas intelectuales, artistas, mujeres que
habían estado calladas, militantes partidarias, entre otras,
es que fue un "boom" como resurgimiento. Pero esto no solo
pasó en el movimiento de mujeres sino en el movimiento social.
En ese momento se hablaba de la reconstrucción del tejido
social y las mujeres nos empezamos a involucrar muy directa y
activamente en eso. Comenzamos a visualizar lo que estaba
pasando en el país. Se empezaron a plantear algunas acciones
legales y culturales con respecto al retraso que teníamos como
mujeres. Por ejemplo, los gobiernos anteriores a la dictadura
habían sido pronatalistas y por eso no daban cuenta de las
políticas públicas en cuanto a salud sexual y reproductiva. Es
más, en 1975, gobierno de Isabel Perón, no solamente no daba
recursos económicos para estas políticas, como hacían otros
gobiernos, sino que prohibió los métodos anticonceptivos en
función de la idea de Argentina como potencia mundial. Como
paradoja a esto, este país tuvo y tiene una baja tasa de
natalidad. No hay estudios serios de porque se da esto y
recién el año pasado salió la ley de salud sexual y
reproductiva. Los gobiernos se han comprometido a dar recursos
económicos para los métodos anticonceptivos, pero durante
todos estos años hubo una gran resistencia.
-¿Cuál es el rol de la mujer en los Movimientos Sociales?
-Frente a las políticas neoliberales de la década del noventa,
apareció la desocupación con un promedio de 27-28 por ciento,
algo inédito en nuestro país ya que en 1975 había plena
ocupación. Entonces empezaron a surgir, incipientemente, en
Salta y Neuquen, los movimientos de desocupados, sobretodo con
obreros califica dos que habían trabajado mayoritariamente en
YPF. En ese entonces el rol de la mujer era de
"acompañamiento" de sus compañeros al corte de ruta. Pero
cuando estos movimientos empiezan a surgir en el Conurbano
bonaerense tienen otras características: la mayoría era gente
muy joven, que no tenía experiencia de trabajo y aparece la
figura de la mujer y los jóvenes con un peso importante. Se da
un fenómeno diferente y la participación se ve en los hechos
concretos, están en las movilizaciones, en todos lados. En un
primer momento fueron ocupando aquellos roles que repiten en
casa: los comedores, las guarderías, roperos comunitarios. Es
decir, trasladan a lo comunitario su rol hogareño ya que
muchas, al ser jóvenes no tenías experiencia laboral anterior
o quizás sí en servicios (limpiar casas). La pregunta del
millón es si ese rol importante dentro del movimiento social
ha cambiado sus roles culturales con respecto al tema de "ser
mujer", creo que es difícil d e analizar. Tengo la hipótesis
de que a pesar de estar en la calle y en la ruta les hacía
transformar un poquito su rol, el hacer las mismas cosas que
en el hogar, las vuelve a poner en el mismo lugar, continuando
con el estereotipo y con el "mandato" de la sociedad.
-¿ Se va saldando esta contradicción ?
- Estos movimientos han ido avanzando, ahora no solo se lucha
por los planes trabajar sino que se empieza a ver un
movimiento colectivo con posibilidad de cambio y de poder:
algo se consigue y se consigue con la lucha. A la variable
lucha más el trabajo concreto que hacen las mujeres se le
empieza a dar una vuelta de tuerca. Es la unión entre su rol
tradicional con el nuevo: hay mujeres participando, muchas
siendo voceros de sus organizaciones, participando activamente
de las discusiones donde el eje está empezando a cambiar y
estamos en una cosa intermedia. Hay mujeres grandes que
también se acercan por una cuestión personal, quienes siempre
han vivido para su familia y ahora no ya no es tan así. La
cosa también ha cambiado no solo en cuanto a género sino
también en cuanto a edad: algunas mujeres no tan grandes se
han acercado porque el único lugar de trabajo que tiene es el
grupo, donde también hay contención. Creo que si se sigue con
esta línea de trabajo se puede seguir avanzando. La
participación de las mujeres tiene que ver con que empiezan a
cuestionarse y a entender para que están dentro del
movimiento, para luchar contra que.
-¿Qué aporta de nuevo a los movimientos sociales la mujer?
Fundamentalmente ellas plantean que salieron a luchar por sus
hijos en un verdadero rol de madres, que no tenían miedo de ir
a la ruta, etc. La mayoría de las historias de vida parten
desde ahí. La fuerza por los hijos es muy fuerte y a veces ni
hablan de ellas. Entonces, una vez que se avanza en este
terreno, ya no es por ellas solamente sino que salen por la
lucha en sí, y han aportado fundamentalmente fuerza y empuje.
En cuanto empiezan a participar más activamente se encuentran
aportes culturales como la organización de las reuniones en
función de los horarios de sus hijos. Esto me parece
importante porque en otros encuentros de mujeres algunas han
cuestionado que no podían participar si no era en horarios
diurnos. Esto que parece una pavada ha cambiado un poco el
funcionamiento metodológico de los movimientos sociales.
-¿Cómo ves a la mujer frente al cambio en la familia, que ya
no es vertical y su rol dentro de ella?
-El rol de la mujer en la casa y con los hijos fue auspiciado
permanentemente y con mucha fuerza por los discursos
militares. Evidentemente en los inicios de la democracia se
dio una ruptura en esto y, aunque hubo algunos cambios en lo
legal, lo cultural no es algo que se cambia de una día para el
otro sino que va transformándose muy paulatinamente. Uno desde
la militancia puede no notar cambios pero los hubo. Hasta 1986
la patria pot estad la tenía el padre, cuando en los hechos
concretos la madre es la que se hacía cargo del hogar: como
cosa contradictoria se tenía a la mujer como la "reina del
hogar", la que banca la situación económica y sin embargo las
leyes no la favorecían. Esta es una de las primeras conquistas
que tuvo el movimiento de mujeres junto con el divorcio
vincular. Desde 1988 se empieza a visualizar con fuerza el
tema de violencia sexista y familiar por la muerte de Alicia
Muñiz, asesinada por el boxeador Carlos Monzón. A partir de
los medios de comunicación, las mujeres se empiezan a
preguntar por sus situaciones similares, comienzan a denunciar
y se crean así muchas organizaciones, ong´s, campañas
internacionales, etc.
-¿Cómo se articula el feminismo, que trata de cambiar el poder
democrático por el patriarcal, con el rol de las mujeres en
los movimientos sociales?
-A pesar de que socialmente hay mucho prejuicio con la palabra
feminismo, por considerarla una lucha contra el hombre, yo
pienso que la historia del feminismo ha aportado muchísimo a
los movimientos sociales: la visibilización de la violencia,
la igualdad de oportunidades, el tema de los métodos
anticonceptivos, y fundamentalmente el derecho al placer. Es
como plantear el derecho a comer, a la vida, al trabajo. El
derecho al placer tiene una connotación social, no individual
que tiene que ver con hacer las cosas cuando y como una
quiere. Digo derecho porque ahí está la connotación social, no
se trata de ser individual. Yo creo que los movimientos
sociales han tomado mucho de estas formulaciones que vienen
del feminismo. Por otro lado, se empieza a ver el trabajo
desde las realidades concretas: a una mujer campesina del
norte del país no le vas a dar un método anticonceptivo con
pastillas porque no lo a llevar a cabo por las distancias, por
el dinero, etc. Esto tiene que ver con tomar en cuenta las
necesidades y la cultura de cada una. Aunque a veces se piense
que como la cultura es así, no hay posibilidad de cambiarlas
porque se han naturalizado situaciones. Por ejemplo, en el
norte argentino es natural que los padre violen a las hijas.
Esto es cultural, pero ha provocado mucho sufrimiento. La
misión es poder darse cuenta de ello y hacer acciones al
respecto.
-¿Cómo ves el tema a nivel regional?
- Una de las cosas muy interesantes para investigar es el
Movimiento zapatista, donde el tema de la mujer esta
totalmente trabajado y planteado en los discursos públicos de
Marcos. Además, una experiencia que conocí hace poco es la del
MOCASE (Movimiento de Campesinos de Santiago del Estero),
donde encontré una articulación enorme con otras
organizaciones de mujeres tanto nacional como internacional.
Hay una influencia norteamericana y europea, pero se nota que
el tema de la mujer está elaborado y en debate. Pero esto se
ve en los movimientos organizados, no donde están las
campesinas o trabajadoras sueltas donde el pode r patriarcal
está muy fuerte y la mujer hace todo y no hay ningún nivel de
cuestionamiento. Donde hay colectivo de trabajo el tema de
género entra muy fácilmente. En lo colectivo está la
posibilidad de potenciar riquezas. La única forma de resolver
los problemas en esta sociedad es desde lo colectivo, lo
comunitario, la unión de fuerzas. Desde el 85, todo el
movimiento de mujeres que se viene gestando no se ha
fragmentado. Todas las luchas de las mujeres tienen que ver
con las luchas actuales de toda la sociedad, es un hilo
conductor. El movimiento de mujeres "informal" se plasma en
los encuentros anuales.
-A propósito, ¿Qué balance hace del último Encuentro Nacional
de Mujeres?
-El encuentro es muy amplio, autogestivo, autónomo, la mujer
va por sí, no por delegación de nadie. Son autofinanciados, se
arma una comisión en el lugar del encuentro, se realizan los
talleres que quieran y el último día se hace una marcha, en
este caso hubo 20 mil muj eres. Pero es sobretodo heterogéneo:
concurren activistas y militantes del feminismo, políticas
partidarias, independientes, de movimientos sociales no
feministas, trabajadoras en general, mujeres de las fábricas
recuperadas, madres del gatillo fácil, madres de plaza de
mayo, grupos religiosos y católicas fundamentalistas
ortodoxas, con actitudes medievales. Con ellas no se puede
discutir porque se ponen el cassette y repiten todo el tiempo
lo mismo. Sus consignas son "no al zurdaje", "no a la Plaza de
Mayo" y piensan que los detenidos desaparecidos eran hippies y
se lo merecían. Hay un grupo piola llamado "católicas por el
derecho a decidir" que hacen unos pañuelos verdes que reparten
por toda la marcha, las católicas no lo usan. El desarrollo
del encuentro tiene mucho que ver con el lugar, Mendoza es una
sociedad muy conservadora; en cambio en Rosario (provincia de
Santa Fe) el año anterior fue un encuentro muy progresista.
Fuente: www.rebelion.org.
|
|
|
|