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LO QUE SENTÍ.
(21/ 10/ 04)
A todos los que quieran saber:
Hace dos semanas compartí, como muchas otras mujeres, un
encuentro de mujeres,
llegadas a Mendoza de todos los confines de la tierra, de
todos los sectores sociales,
con diversidad de pensamientos y de creencias,
pero con el fuerte propósito de encontrarnos,
de reflexionar sobre lo que nos pasa a las mujeres,
sobre lo que hacemos y lo que nos queda por hacer,
para una mejor calidad de vida de todas las mujeres,
las que estábamos y las que no estaban.
Pero ¿saben qué? Me sentí avergonzada, avergonzada
de pertenecer a una iglesia que promueve
a un Dios comprensivo, a un Cristo que nos hace libres,
pero que no acepta la disidencia, que no admite la diversidad,
que no busca acuerdos sino sometimiento,
que no permite que sus fieles decidan en libertad,
y que para imponer usa los mismos modos de los fariseos de los
tiempos de Cristo.
Sentí la violencia de otra época, la que no quiero para mi
país ni para mi gente, NI PARA MI IGLESIA.
Si te parece retransmitilo a todas/os las/os que quieran saber
que pasó en Mendoza.
Liliana Morales. Buenos Aires
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