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¿Aborto
no y violación sí?
Fuente: Clarín
por
Ricardo Roa | EDITOR GENERAL ADJUNTO DE CLARIN
rroa@clarin.com
En San Pedro, Jujuy, los vecinos juntan plata para que una
muchacha de 17
años violada pueda viajar a Buenos Aires para hacerse un
aborto (ver: Un
pueblo junta plata para que una chica violada pueda abortar).
La chica fue
golpeada y abusada hace dos meses y medio y ese mismo día
hizo la denuncia
y fue al hospital. Pero no pudo recibir la pastilla
anticonceptiva de emergencia.
El aborto está prohibido salvo que corra riesgo la vida de la
mujer o se trate de la violación a una deficiente mental.
Como si no estar discapacitada implicara la anuencia de la
mujer abusada. Es un criterio discriminatorio y a la vez
surrealista: presupone que una mujer racional no puede ser
víctima de una violación.
Penalizados o no, los abortos se hacen igual. Son decenas de
miles cada año, clandestinos o casi y sobre todo inseguros:
una de cada tres muertes maternas es por esa causa. La
mayoría son mujeres humildes que no pueden o no quieren
llevar adelante un embarazo. Y el debate verdadero no es a
favor o en contra del aborto sino de despenalizar el aborto. A
favor o en contra de que las mujeres decidan libremente si
quieren abortar. O dicho de otro modo, que no sean forzadas a
seguir un embarazo indeseado.
El aborto es un tema de cada cual. Moral y no penal si
hablamos de una vida que apenas se está haciendo. Aunque la
militancia religiosa lo vea del
modo contrario y equipare abortar a matar. Lo considera mucho
más que un
pecado, un crimen.
La chica jujeña es del mismo pueblo de Romina Tejerina, la
joven también violada que mató a su bebé. Quiere llegar a
Buenos Aires porque aquí hubo fallos judiciales que
autorizaron abortar en situaciones como la de ella.
No así en Jujuy, donde los delitos por violación y abuso
sexual son un 74%
más altos que el promedio nacional. No se puede abortar pero
sí se puede
violar y en gran escala.
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