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ENCUENTRO NACIONAL DE
MUJERES.
Una masiva marcha femenina rompió la monotonía del domingo en
la ciudad
Las consignas por el aborto coparon la movilización
En el marco de un rosario de reclamos, sobresalieron los
vinculados al
derecho a la salud reproductiva
Por Mariela Mulhall
La calma del domingo se rompió al compás de la presencia
femenina y el calor popular. Esa es una de las tantas imágenes
que identificaron a la marcha del Encuentro Nacional de
Mujeres que contó ayer con la participación masiva de cerca de
12 mil mujeres.
Ellas evidenciaron, una vez más, la necesidad de instalar un
tema pendiente para la sociedad argentina: la despenalización
del aborto, una práctica que realizada en forma clandestina
cada día se lleva demasiadas vidas de mujeres. Con un fuerte
tono de defensa de los derechos a la anticoncepción, las
militantes femeninas coparon las calles de la ciudad y
mostraron también cómo la lucha por las reivindicaciones de
género alcanzó a las clases más sumergidas.
La movilización cobró su momento más duro al final, cuando
algunas agrupaciones realizaron un escrache frente al
Arzobispado de Rosario, cuyo edificio quedó plagado de
consignas contra la Iglesia, y su posición sexista y
antiabortiva.
Alrededor de las 18.30 la columna femenina que empezaba a
conformarse en Oroño y Córdoba presagiaba una participación
masiva que según las organizadoras trepó a doce mil mujeres.
La fría tarde de ayer se fue sembrando de militantes de
distintos sectores sociales y políticos, además de muchas
inquietas que se arrimaron espontáneamente para compartir un
acontecimiento sin precedentes en Rosario. Media hora después,
la movilización arrancó hasta Pellegrini y, cuando ingresó a
Corrientes, aquellas que fueron sumándose alargaron la
caravana que alcanzó las diez cuadras por esa calle. El cartel
que se instaló a la cabeza de la múltiple hilera femenina fue
llevado desde el comienzo por referentes fuertes como las
Madres de Plaza de Mayo. A lo largo de la marcha, las
consignas, ricas e imaginativas, expresaban una sinfonía de
demandas, tan amplia como el conjunto de derechos postergados
para las mujeres argentinas y latinoamericanas.
Exigimos nuestro derecho al pan, pero también a las rosas,
proclamaba uno de los carteles mientras un grupo se sumaba y
contagiaba al resto con el cántico: Aborto legal para no
morir, anticonceptivos para no abortar.
Si bien las protestas en general también aludían a
problemáticas relacionadas con la violencia o la desocupación
los discursos políticos también atravesaron fuertemente el
tono de la movilización los pañuelos verdes diseminados entre
la multitud demostraban un reclamo general por los derechos
relacionados con la salud reproductiva. Pero las
organizaciones políticas como la Corriente Clasista y
Combativa, el Polo Obrero, la Central de Trabajadores
Argentinos (CTA) y otros movimientos que integran los nuevos
movimientos surgidos al calor del empobrecimiento de la
sociedad argentina tuvieron una presencia notable, tanto a
través de las pancartas que identificaban claramente a cada
sector como por la forma en que comunicaban sus demandas.
Pensaban que estábamos dormidas, cocinando, planchando o yendo
a misa, pero ahora, con piquete y cacerola, al gobierno lo
tenemos de la bolas, cantaban las militantes de la Asamblea
Nacional de Trabajadores. La cuartilla revelaba a las
claras como las mujeres de los barrios más humildes se fueron
sumando a la lucha popular durante los últimos años, cuando
abandonaron el confinamiento hogareño e incursionaron en el
mundo de los piquetes y los reclamos por programas de
subsidios y planes de empleo.
El noreste y noroeste contaron con una representación especial
a través de las distintas comunidades aborígenes y
agrupaciones de derechos humanos como Tucumanas contra Bussi,
que se robaron una buena parte de los flashes que los
reporteros gráficos disparaban en forma incesante. Algunos
varones se animaron a acompañar la larga columna hacia los
laterales portando perfiles que los asemejaban tanto a
punteros políticos como a maridos.
Según consideró la organizadora Laura del Monte, el encuentro
de este año estuvo signado por una característica que si bien
se viene observando en acontecimientos que lo precedieron, no
deja de sorprender: un notable incremento en la participación
de las mujeres provenientes de los sectores más populares.
Mientras hace doce años atrás se observaba muchas más mujeres
con estudios universitarios o aquellas que integraban la case
media y alta, ahora la composición social es diferente,
explicó, para luego reconocer que las organizaciones políticas
surgidas en la última época aportaron para que quienes eran
sólo madres y esposas inauguren nuevas experiencias.
Uno de esos movimientos que surgieron en los últimos meses
corresponde a las Mujeres Inundadas de Santa Fe, que
movilizaron una parte del encuentro con sus consignas que
apuntan a contar los muertos y castigar a los responsables de
una tragedia sin precedentes en la Argentina.
La gran marcha que terminó en la plaza San Martín culminó
pasadas con la entonación del Himno y algunas demostraciones
de fuerzas políticas, como es el caso de las representantes de
la Asamblea Nacional de Mujeres que concluyeron con acto
sectorial.
La Iglesia local fue blanco de las críticas
Pasadas las nueve, cuando la movilización del Encuentro
Nacional de Mujeres comenzaba a dispersarse, grupos de
izquierda y movimientos de defensa de las minorías sexuales se
escabulleron hasta el Arzobispado de Rosario y lo plagaron de
pintadas. Las consignas respondieron en forma encendida a la
polémica suscitada entre la Iglesia local y las militantes que
defienden el derecho al aborto o se manifiestan contra todo
tipo de discriminación sexual.
Los rastros de pintura en aerosol color rojo y negro que
cubrieron la totalidad de las veredas y paredes del edificio
también aludieron en forma directa a la relación de la
jerarquía eclesiástica con el poder militar durante la última
dictadura.
Toque el cielo con las manos, descubra su clítoris, era una de
las leyendas. Los transeúntes que ayer por la noche caminaban
por España y Córdoba se encontraron con el histórico edificio,
sede del Arzobispado local, totalmente cubierto con consignas
bastante distantes al espíritu religioso.
Algunas de tono más contestatario como contra los curas
abusadores y pedófilos y otras clásicas como Iglesia basura,
vos sos la dictadura, plagaron en forma completa las paredes.
Así, se puso de manifiesto una posición radicalizada contra la
institución en general y contra el arzobispo Eduardo Mirás en
particular. Justamente, el prelado fue blanco de virulentas
críticas a partir de la movida protagonizada por las mujeres
católicas que coparon los talleres de discusión del encuentro
con posturas antiabortistas. Inclusive, la polémica dividió
aguas desde antes de iniciado el encuentro.
El Movimiento de Mujeres de Córdoba ayer marcó su posición
frente a esa discusión y planteó no ceder a lo manifestado por
el arzobispo de asumir una política de confrontación frente al
Encuentro. Las integrantes de esa corriente reivindicaron el
espacio por encima de las disputas filosóficas y religiosas.
Por eso lamentamos y repudiamos que en el siglo XXI sectores
de la Iglesia Católica quieran conservar el tutelaje sobre las
mujeres", expresaba un panfleto que repartieron durante la
movilización de ayer.
Otros sectores como Lesbianas Libertarias, Federación
Comunista y grupos anarquistas prefirieron volver a una
confrontación más dura y pintaron leyendas como "Aborto libre"
o "Ella abortó" (cerca de una imagen de la Virgen María),
demostrando a las claras dos posiciones
irreconciliables.
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